El equilibrio entre libertad y responsabilidad

El oficio del periodista siempre ha sido bastante polémico y cuestionado desde el punto de vista ético. Y es que no resulta tan fácil como parece, pues exige una serie de principios y valores tales como ofrecer siempre información veraz y contrastada con voz personal e independiente, es decir, sin dejar ver sus inclinaciones políticas o empresariales, evitando así causar conflictos de intereses en los espectadores.

Juan Pablo II comparaba a cualquier persona que enuncie un credo religioso con un profesional de la comunicación, ya que ambos se encargan de transmitir la verdad. Por otro lado, Gabriel García Márquez declaraba que quizá la profesión del periodista no haya evolucionado junto con sus instrumentos, por lo que achaca las vulneraciones éticas a una falta de dominio profesional y no a la inmoralidad de los periodistas.

Lo más importante e imprescindible en la actividad profesional de un periodista es la veracidad, el respeto y la integridad de las personas que protagonicen las noticias, guardando siempre su dignidad. Otro punto a destacar, es la dificultad a la que se enfrentan para posicionarse siempre en un lugar neutral de la noticia, ya que se debe ser independiente de cualquier poder o ideología. Se debe encontrar el justo equilibrio entre la libertad y la responsabilidad, para así evitar también la desconfianza o la incredulidad de la audiencia, y poder diferenciarnos de un animador que como argumenta el texto, no son más que personas que dramatizan los acontecimientos.

Sin duda, lo que no se debería cuestionar es la labor de los que componen el llamado cuarto poder, luchando por poner el poder al servicio de la gente, esclareciendo la opinión pública. Por ello, creo en los buenos periodistas que tienen muy en cuenta estos aspectos e intentan alcanzar una libertad de expresión ética, moral y responsable.

Valeria Ramos González
2º de Periodismo y Comunicación Audiovisual

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