Los anuncios de Champú y sus mentiras

Los anuncios de champú logran captar nuestra atención cumpliendo con uno de los objetivos más importantes que tiene la publicidad… convencernos a creer lo que vemos. Un claro ejemplo lo tenemos con el champú. ¿Cuántas veces hemos visto un anuncio de un champú y hemos ido a la tienda inmediatamente a comprarlo? Todos hemos caído en la trampa. Cuando vemos las perfectas y voluminosas melenas de las modelos de los spots de champú, pensamos que la nuestra también puede quedar así si lo utilizamos en nuestros lavados.

Las chicas con rizos creen que con ese champú y su mascarilla nunca más se les volverá a enredar el pelo, y además podrán lucir unos rizos perfectos sin tener que ir a la peluquería. A su vez, las chicas con el pelo fino, sin brillo, ni volumen piensan que conseguirán una melena abundante y con firmeza en un solo lavado. Ambas confían en que alcanzarán la melena perfecta, ya que su nuevo jabón les reparará los daños ocasionados por el calor de la plancha y el uso abusivo de los tintes. Pero la realidad es otra.

Todos los meses se anuncia el lanzamiento al mercado de un nuevo champú, se supone que este es el perfecto para reparar todos los daños, o el que te ayudará a mantener tu cabello sano. Lo cierto es que se trata del mismo perro con distinto collar, es decir, es el mismo producto pero con un nombre diferente, otro aroma y distinto formato. Aún así la melena de la chica que aparece en el spot sigue siendo perfecta, ¿por qué ella lo consigue y nosotras no?

Para el rodaje de estos anuncios se utiliza un chroma en el que hay dos personas vestidas totalmente de verde, estas son quienes mediante un hilo manejan el cabello de la chica. Luego estos dos “duendes verdes” son eliminados de manera que el espectador tan solo ve una maravillosa melena que flota en el aire. Para crear sensación de volumen, los peluqueros colocan en la parte posterior de la cabeza bolas esponjosas, que posteriormente serán tapadas por una gran cantidad de pelo artificial. Esas extensiones se colocan sobre un módulo que queda a la altura de la cabeza de la modelo, lográndose así la famosa “melena abundante”, algo que pierde una vez se ruede de ese plano y se quita las esponjas.

Así que, por más que intentemos conseguir un pelo de anuncio nunca lo conseguiremos porque ni ellas mismas lo tienen mientras ruedan el spot publicitario. ¡Nos queda ese consuelo!

#UFPC#PeriodismoyComunicaciónAudiovisual#

Paula Morales Betancor. Estudiante Doble Grado Periodismo y Comunicación Audiovisual.

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